Desde la noche de los tiempos, la Rosa de Jericó -preparada con el Ritual Arameo de la Esperanza- ha sido refugio y consuelo de millones de personas, generación tras generación.

Aquellos ruegos ancestrales, aquellas súplicas de nuestros antepasados, siguen teniendo vigencia a las puertas del tercer milenio. Han cambiado las peticiones, las necesidades, pero el sentimiento es el mismo: todos precisamos ayuda. Y en situaciones límite observamos que la Rosa de Jericó puede convertirse en nuestro último recurso.

Su poseedor se beneficia de ella, sintiéndose ayudado ante las grandes vicisitudes del día a día.

Miles de personas han atrapado la suerte a través de mi Rosa de Jericó. Otras, de forma prodigiosa e inexplicable, han recobrado la salud, han encontrado el amor, han podido mantener su matrimonio unido… Otras muchas viven, gracias a ella, en continuo bienestar económico, consiguen sin dificultades un trabajo y los negocios parecen presentarse más fluidos.

Antigua es la afirmación de que una Rosa de Jericó preparada con el Ritual Arameo de la Esperanza es infalible; no falla jamás.

Innumerables testimonios confirman que los beneficios que se obtienen mediante mi Rosa de Jericó, debidamente ritualizada con el Ritual Arameo de la Esperanza, corresponden a lo que promulga su tradición.

"Cuando algo no te funcione, las cosas no te vayan todo lo bien que debieran y sientas que la suerte te ha abandonado, o simplemente quieras tener entre tus manos el único talismán vivo existente sobre la Tierra y dejarte favorecer por él, acércate a mi Rosa de Jericó y llévala a tu vida. Estarás dando un gran paso hacia la felicidad."